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Radiografia - Rainer Pimstein

29/12/2020




Radiografia
Por Rainer Pimstein*
En una urbanización popular, distante de la ciudad, donde habían muchas veredas y cada una, le daba acceso a 50 casas; cualquier casa servía para instalar variedad de negocios, como: reparación de calzado, reparación de bicicletas, modista, venta de refrescos, un ciber, venta de cerveza, carpintería, radio comunitaria, etc.

La Urbanización, tenía casi 30 años de construida, las viviendas no eran malas, pero la densidad poblacional era muy alta, las redes de alcantarillado estaban dañadas y por muchas veredas corrían aguas negras. Había muchos jóvenes sin trabajo, que terminaban atracando y robando. Mucha gente vivía en la Urbanización, pero trabajaba en la ciudad, el transporte no era bueno. No faltaban las peleas entre mujeres, por diversos motivos. Con cierta regularidad fallaba el agua y se iba la luz. Los chinos eran uno de los pocos que se atrevían a montar un supermercado en medio de aquella jungla.

En una de aquellas viviendas vivía Winston, de 16 años, estudiante y trabajador ocasional; una mañana que estaba reparando su bicicleta, apareció Paulina, una vecinita de 14 años, vestida con una franela y unos shortsitos, diciéndole: Winston, vamos a bailar esta noche, es la fiesta en el estadio, quiero que seas mi pareja, si no mueves esos huesos, se te van a oxidar, que dices? Bueno vamos, pero nos juntamos en el estadio, porque esta tarde tengo que hacer y no sé a qué hora me desocupe. Si dijo Paulina, nos vemos como a las 10, allá arriba,chau.

Paulina, se acerco a su casa, pero antes de entrar, hablo con Camilo, otro vecino que tenía una moto y le pregunto si iba a ir al baile del estadio, si, voy, hay una buena miniteka, dijo Camilo. Con quien vas, preguntó Paulina. Voy solo, allá no falta con quien bailar, contesto Camilo. Yo quede de juntarme con Winston, pero no sabía a qué hora iba a llegar, porque tenía que trabajar. Tú me podrás llevar y traer, dijo Paulina, porque mama, en el único en que confía por aquí, es en ti. Si, no te preocupes, yo te llevo, nos vemos como a las 9 y 1/2, dijo Camilo.

Faltando un cuarto para las 10, apareció Camilo, le dio 2 toques a la corneta, frente a la casa de Paulina, al minuto salió Paulina bien arreglada, se monto atrás, bien acomodada, le dio un abrazo y se pego a su espalda.

Al rato, llegaron al estadio, dejaron la moto en el estacionamiento, y se pusieron a caminar hacia la entrada. Mientras caminaban, Camilo comentaba: menos mal que aquí respetan las motos. Se escuchaba la música y el murmullo de mucha gente. Ya estando dentro, se acercaron a la pista de baile, había infinidad de parejas, bailando a media luz, mas allá había una venta de cerveza, más allá varios grupos, posiblemente vendiendo y consumiendo drogas.

Camilo invito a Paulina a tomarse una cerveza, bueno, afirmo Paulina. Estaban tomándose la cerveza cuando apareció Winston. Como símbolo de amistad, también se tomo una cerveza. Esta muy buena la música comentaba Paulina, vamos a bailar? Camilo les dijo, vayan Uds. a bailar, yo me quedo por aquí, cualquier cosa nos mantenemos en contacto. Ellos, le hicieron un gesto de aprobación a Camilo y se dirigieron a la pista de baile. Allí se soltaron bailando salsa y bachata.

Alrededor de las 10 de la noche, frente a la entrada de una de las veredas, se escucho el rechinar de los frenos de un carro, de ese vehículo se bajo una mujer, con una bolsa en cada brazo, se metió por la vereda hasta que llego frente a su casa, al empujar la puerta, esta se quejo de falta de lubricación; era la madre de Paulina, en ese momento se despertó Marcelino, ambos se encontraron en el pasillo de entrada, la madre lo beso y le pregunto por los otros hermanitos, Marcelino dijo: Onésimo y Gabrielita están dormidos

Paulina le saco sus pinturas, se arreglo, y se fue con Camilo en la moto, a una fiesta en el estadio. Que se habrá imaginado esa muchachita, cree que se manda sola, ya verá; gracias Marcelino por cuidar los niños, puedes acostarte; con esos comentarios se dirigió a la cocina y se puso a hacer unas arepas. Mientras amasaba la harina, pensaba: si le voy a reclamar a los vecinos, me dirán: que tanto cuida a su hija, si ya está suficientemente caminada; de verdad, lo que me interesa es que saque sus estudios, lo pensó como un consuelo.

Mientras tanto, arriba en el estadio, los bailarines; llegaban a gastar la suela de los zapatos de tanto bailar, Paulina y Winston, seguían el orden de la música, 3 salsas, para demostrar sus habilidades y 2 bachattas para relajarse, según los deseos del DY. Ellos no eran novios, pero disfrutaban como 2 amigos que estaban creando algo nuevo entre ellos, y se atrevieron a fijar una cita para el futuro.

De repente a eso de las 3 de la mañana, comenzó una balacera, se fue la luz, se escuchaba gente corriendo de un lado a otro; afortunadamente, volvió la luz y volvieron a poner la música, pero apareció Camilo diciendo: debemos irnos, Paulina dijo: yo me quedo con Winston, a lo mejor fueron unos locos borrachos que les dio por disparar; no le dijo Camilo, fueron muchos tiros, el ambiente esta alborotado, y si se vuelve a prender la plomazón, puedes llegar a tu casa con los pies por delante; con ese susto, salieron los tres, apurados a buscar la moto.

Al momento se escucho la sirena de 2 ambulancias. Al preguntarle a uno que salía, que era lo que había pasado, dijo: mataron al Carlitos y al Fonola; con esas noticias, mas rápido se montaron en la moto, Camilo manejando, Paulina al medio, casi arrastrando las zapatillas en el pavimento y Winston sentado en el guardafangos, agarrado de la chaqueta de Camilo.

A las 3 y ½ llego Paulina a su casa. Su madre la estaba esperando, y le dijo: Ud. en vez de quedarse en su casa a cuidar sus hermanitos, sale a arriesgar su vida en esos bailes, que siempre terminan mal, que fue lo que paso allá arriba, que subían 2 ambulancias, Paulina contesto: yo estudio y tengo derecho a distraerme, fui con Camilo y baile con Winston, pero cuando echaron plomo, nos vinimos, pero que paso allá arriba, insistió la madre, a lo que Paulina contesto: a la salida, un tipo dijo que habían matado al Carlitos y al Fonola. 

Si esos son unos muchachitos que no tienen ni 14 años, arguyo la madre; parece que andaban vendiendo droga, adelanto Paulina. Eso es lo que te puede pasar si sigues en esos ambientes, dedícate a tus estudios y olvídate de esas fiestas y no te acerques a nadie que este metido en drogas, ya lo sabes, advirtió la madre; si, dijo Paulina, y ambas se fueron a acostar.
*Rainer Pimstein : Ingeniero forestal, exprofesor universitário.
Crédito imagen: Escuela Digital



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