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Bronco Neumonia - Rainer Pimstein

04/06/2021 00:00




­Bronco Neumonia 

Por Rainer Pimstein **

Corría el año 1952 en Santiago de Chile. En el centro de la ciudad todavía circulaban algunos tranvías. Mi padre trabajaba de bibliotecario en el Departamento de Parasitología del Servicio Nacional de Salud. Había trabajado en la Campaña Antimalarica de Arica con el Dr. Juan Noé. Fue una campaña muy dura porque se descubrió que los zancudos Anofeles se criaban en la humedad condensada bajo las piedras del desierto. 

Después de grandes campañas de fumigación con DDT y la introducción de peces Gambucia en pequeñas lagunas, los que se alimentaban de las larvas del Anofeles, se logro el triunfo y Chile se libro de la Malaria, que tanto daño había causado en otros países de América Latina y del mundo.

Vivíamos en una casa alquilada, era una clásica casa de ladrillos con un corredor interno, las habitaciones de altas paredes, daban hacia la calle y al interior la cocina y los baños. Los pisos eran de ladrillo pulido; que brillaban por la cera que les habían aplicado.

Repentinamente, como aparecen muchas enfermedades, mi padre se enfermo de algo más fuerte que una gripe o simple resfrío, se veía débil, a pesar de que en condiciones normales, tenía el aspecto de un gordito saludable. A  medida que transcurrían los días, su situación se fue empeorando, le venían fiebres de 42 grados, que mi madre aliviaba con paños húmedos.

Desfilaron muchos médicos, que recomendaban diferentes tratamientos y remedios, pero la enfermedad se prolongaba y no cedía.

Finalmente se concluyo que la enfermedad era bronco neumonía para la cual no había remedios en el país. Se encargo el remedio en el extranjero, el problema era que traerlo al país podía tardar dos semanas y la enfermedad avanzaba, realmente mi padre estaba de gravedad.

Mi madre tuvo un sueño, en el cual venia un ropavejero, pidiéndole unos ternos; ella le dijo: solo tengo los de mi marido y el ropavejero le contesto que no los iba a necesitar.

Ante la gravedad de mi padre, comenzaron a aparecer los familiares, quienes trajeron pan, crema de leche, miel y unos jugueticos para los niños. A mí me dieron un volksvaguito azul y a mis hermanas unas muñequitas, como un consuelo, por si ocurría lo peor, y nos mandaron a jugar en el corredor.

Afortunadamente el remedio llamado Cloranfenicol, llego más pronto de lo esperado y mi padre de 38 años, comenzó a mejorar.

Quien iba a pensar que un científico venezolano que descubrió el cloranfenicol en unas bacterias-hongos del suelo, cinco años después, iban a curar a un chileno, que llego mas tarde a Venezuela, exiliado de la dictadura chilena, haciendo un significativo aporte a la documentación venezolana.

Finalmente mi padre se mejoro; mis hermanas siguieron con sus muñecas y yo continuaba paseando mi volksvaguito azul por los rojos ladrillos del corredor.
                                              
* * Rainer Pimstein - Ingeniero Forestal - Ex profesor universitario en Venezuela 

Imagem: Niño jugando con coche -  123RF.com


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