Guillermo Piernes
GUILLERMO PIERNES

Home
Home

Autor do Site
Autor del Sitio

Crônicas
Crónicas

Contos e Poemas
Cuentos y poemas

Artigos
Artículos

Escritores e Artistas
Escritores y Artistas

Índice
Índice

Links
Links

Contato
Contacto

Correio dos Leitores
Correo de los Lectores

Guillermo Piernes
GUILLERMO PIERNES
Crônicas
Crónicas
Brasil casi en Guerra Civil - Justo Piernes

18/07/2020




Brasil cerca de una Guerra Civil  

Por Justo Piernes **

(N.R. La Campaña de la Legalidad fue un movimiento encabezado por el entonces gobernador del estado de Rio Grande do Sul, Leonel Brizola , para garantizar la asunción del vicepresidente João Goulart, su cuñado, a la presidencia vacante por la renuncia de Jânio Quadros) .
Año 1961. Una tarde cualquiera en la sala de redacción de Clarín en Buenos Aires, donde yo acababa de ingresar. Una orden - Piernes , tienes que ir a Porto Alegre. Está a punto de estallar una revolución.

Y me fui. Justo el día en que el avión que transportaba a João Goulart, desde Estados Unidos aterrizó en el aeropuerto Ezeiza de Buenos Aires, en medio a una conmoción mundial.

Tomé el último vuelo de Cruzeiro a Porto Alegre, cuyo aeropuerto estaba a punto de cerrarse, después de su ocupación militar. No llegué. Hubo un problema con el motor izquierdo del avión que tuvo que regresar y hacer un aterrizaje de emergencia. El resto fue desafortunado.

Volé a Montevideo. Luego volé a Rivera y despues fui por tierra para atravesar a Santana de Livramento. Tampoco funcionó. Había llovido durante una semana. Los caminos fueron bloqueados. Los puentes arrastrados por las aguas de los ríos. Pasé tres días mirando la lluvia en Rivera hasta llegar a Livramento.

La Providencia me llevó a conocer a un caballero llamado Paz, un estanciero rico en Livramento y amigo próximo de Goulart. Tenía un avión pequeño y necesitaba - llegar a Porto Alegre a cualquier precio -. El precio fue de unas pocas horas de vuelo en una mañana llena de rayos, nubes bajas, vientos y lluvia. Era un infierno en ese avión enano, un Piper monomotor . Dejamos la cabina vomitada al techo, pero llegamos a Porto Alegre.

¿Dónde ir? A un periodico. ¿Por quién preguntar ? Por un viejo amigo de la crónica deportiva, el inolvidable Edson Pires, que se ha ido de este mundo. Edson me llevó a Folha da Tarde Esportiva, en el edifício del Correio do Povo. Nunca olvidaré esa redacción y su gente. Me dieron todo, um despacho, una máquina de escribir e inclusive una llave. El dia de pago casi hago fila para ver si cobraba, de tanto estar por allí. Que redacción maravillosa.

Habia una guerra civil en la marcha. Y empecé a trabajar en la calle. Camiones del ejército llevabam muchachos a una plaza frente al antiguo mercado de Porto Alegre. Las madres llorando. Novias gritando. Hermanas abrazando a los niños. Sí, iban a la guerra.

Rádio de la Legalidad - Porto Alegre era llamada de Capital de la Legalidad - transmitia las inflamadas palabras del gobernador de Rio Grande do Sul, don Leonel Brizola . Era un fanático de la causa. También eran irradiados los comunicados firmados por el general Machado Lopes, comandante del III Ejército, anunciando que apoyaba a Rio Grande do Sul y que la lucha se llevaría a las últimas consecuencias. Fueron días de angustia y espera. La guerra del Norte contra el Sur parecia inevitable e inminente.

Incluso tuve un miedo atroz esa noche cuando un escuadrón decoló de São Paulo con instrucciones de bombardear el Palacio Piratini . Brizola hablaba con los corresponsales todas las noches en su despacho mientras la mesa se llenaba con copas de vino. Recuerdo esa llamada telefónica y las últimas palabras de Brizola : Caballeros. Vienen a bombardear el Palacio. Ustedes son extranjeros y no deben correr el riesgo de morir por una causa que no les pertenece. Pueden irse ya...

Pero Abel Maure , un gran periodista, corresponsal de Reuters en Buenos Aires, dijo la famosa frase: - La noticia está aquí. Y los periodistas deben estar cerca de las noticias. Y los cinco que rodeávamos la mesa de Brizola - siempre con su ametralladora colgada al hombro -  quedamos inertes, mientras el gobernador recibia minuto a minuto el avance de la esquadrilla que iba a nos liquidar.

Faltan 10 minutos, cinco, dos, uno...

Cesó el ruído de motores. Las luces del palacio, que estaban apagadas, volvieron a prenderse. Tomamos las copas de vino en nuestras manos nuevamente. Ya no estábamos temblando. Evidente: había sido um aviso. La próxima vez...

No hubo próxima vez. Estábamos comiendo en uno de los lindos restaurantes del antiguo mercado, donde el buen asado se mezclaba con vino y y las chicas de la noche de Porto Alegre, cuando nos enteramos del mensaje de Goulart renunciando a la resistencia del Sur y aceptando entrar en el juego pacífico e institucional.

Volvieron los muchachos del frente. Más madres, hermanas, novias. Más lágrimas. Ahora de alegría.

Fui a ver a Brizola . Ya no tenía la ametralladora. Estaba enfurecido. La bronca salia por los ojos. - Jango se equivocó. Y lo pagará caro. Fue una especie de profecía y la última nota sobre la guerra que le envié a Clarín . Ya era viernes y estaba pensando en regresar el sábado.

No pude. Los muchachos de Folha Esportiva y mi amigo Edson Pires no me dejaron . El domingo jugaba Internacional y Grêmio en el histórico Estadio Olímpico. Como me iba a perder el Gre-Nal ! Lo fui a ver. Inclusive tuve el honor que publicaran um comentário firmado por mi y escrito en castellano.

Nadie se acordaba de la guerra. Ni de los reclutas. Ni de los del Norte. Ni de los del Sur. Estaban todos juntos, apiñados. La guerra ya era historia. El cañón había sido reemplazado por una pelota de fútbol. Las ametralladoras por 22 jugadores, un árbitro y dos jueces de línea.
(Esta crônica fue originalmente publicada por Coojornal de Porto Alegre)
** Justo Piernes, maestro del periodismo sudamericano
Crédito imagen: Memorial de la Democracia



[ VOLVER ]
Textos protegidos por Copyright - Guillermo Piernes 2020