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Amame hasta que duela - (Crónica) - Guillermo Piernes

19/09/2024 00:00




Amame hasta que duela 

Guillermo Piernes**

"..Y me metì en el lado izquierdo de tu pecho...y me subì hasta la lìnea apretada de tu boca...y mordì tu lengua hasta sangrarla...y me vì en el espejo oscuro de tus ojos...y despuès resbalè sobre tus hombros...y extendì mi desnudez sobre tu espalda...y deslicè mis labios por tu asombrado vientre...y vaciaste tus ancestrales miedos...en el azul abismal de mi garganta...Y despuès me dormì... como si nada...en el hueco màs hondo de tu abrazo...y me aferrè a vos...como a la vida..."

Ella escribió esas líneas. Esa mujer fue la primera gran pasión de mi vida.

Cuando ella partió para siempre sentí que la nube donde se esconden mis sentimentos se oscureció. No importa que pasaron 50 años del momento que terminó nuestra relación y nunca mas la ví. Soy quien soy por las pasiones y amores que tuve y tengo. Ella quedó marcada a fuego y su recuerdo me acompañará hasta el último suspiro.
Desde chicos, con su hermano Eduardo jugabamos en la calle y otros chicos con la pelota,que saltaba caprichosa al picar en los adoquines de la calle Concepción Arenal, del barrio de Chacarita, de una entonces Buenos Aires mas humana. Interrumpiamos el partido cada vez que pasaba um auto, en esa época, muy de vez en cuando. También parabamos y guardabamos silencio cuando un cortejo funebre se dirigia al gran cementério, a unas seis cuadras.  

Las cuidadas baldosas de la vereda de la vieja solterona al lado de mi casa, enmarcaban los saltos en la cuerda, cuando caia la tarde. Ella era la mejor. La casa de Quique, el amiguito de la vereda de frente, era el escenario de las piezas de teatro que improvisaba el pequeno y unido grupo de niños, donde ella era siempre la talentosa y principal estrella.

Durante un largo tiempo ella, su madre y su hermano, desaparecieron del barrio. No imaginé ni supe la razón, pero si sentí mucho la ausência en los juegos, de la amistad que le daba mas colores a cada dia.

Cuando volvieron al barrio, yo habia cumplido 17 años. Ella era una joven deslumbrante con sus 19 años. No hubo caso. La volvi a ver y um desconocido alúd de sentimentos, deseos, sueños me arrolló. ¿Como puede ser posible que me pase esto con la compañerita de tantos juegos inocentes?, me pregunté. No tuve la respuesta.

Pocos meses pasaron y sepulté el proyecto de ser un muchacho "normal". Le declaré mi pasión un fin de tarde en un café de la avenida Corrientes casi esquina con la avenida Juan B. Justo. Para mi indescriptible alegria ella abrió sus brazos, sus ojos grandotes y dejó que mis lábios llegasen a los suyos. 

Ella cantaba muy bien y comenzó una carrera espléndida, con un programa en vivo en las mañanas de domingo en el auditório de radio El Mundo, que ese tiempo la que marcaba mucho del ritmo de Buenos aires. Junto a ella, um puñado de otros interpretes jovenes, que en buena parte alcanzó la fama. Ella grabo dos discos, hizo algunos shows pero no fue adelante. 

En el fondo muy tímida, preferia la intimidad para soltar toda su creatividad, su talento, su instinto. Yo era el privilegiado espectador emocionado por la calidez de su voz, tornando mágicas nuestras caminadas sin rumbo por las callecitas de Buenos Aires. Yo era el encantado cómplice en la danza, la cama, frente al rio o sentado en los bancos de la Plaza Los Andes bajo el cielo estrellado. Los dos nacimos bajo el signo de Escorpión y habiamos encontrado un sol y una luna própias. 

Hasta tuvimos nuevos nombres, creados por nosotros. Ella era "La Cuchit"  y yo era "El Cuchit". Inventamos esa palabra porque solo ella podia referirse a un ser único para el otro integrante de la apasionada pareja. Una palabra inventada para el otro que nos hacia volar, que nos daba placer gigantesco, una compañia para cualquier programa, para todo, tocando cada nota de la emoción. La relación siempre estaba cerca del limite entre todo o nada, la risa o la lágrima, sin descanso para la piel o el corazón, tan intensa que...
 
... Si mal no recuerdo todo se acabo después de cuatro años. Me pregunte mil veces la razón. Dificil encontrarla cuando existe tanta pasión. Tampoco tuve la respuesta sobre "¿como un fuego tan intenso comenzó?, ¿por que ella y yo, con tantos seres en el mundo?, "¿y si hubiesemos...? ...¿Y si en vez de ...?"  No vale nada. No importa nada. Ella se fue y quedé solo para encontrar la respuesta inalcanzable. Solo resta recordar cada palabra que ella pronunció o escribió sobre nuestra pasión, esperar que el viento traiga su voz y los suenos su imagen. Una pasión que me explicó bastante el sentido de la existência, una pasión que aumentó para mi el maravilloso mistério de la vida.

"Sè que estàs ahì...ardiendo en mi abismo...Hechicero...Y compartiendo mi Locura...", un dia escribió. Ella supo cuando se aproximaba su fin y lo puso en el papel: "...Ha llegado la hora, se há cumplido el tiempo".

Por todo lo vivido y sentido cumpliré hasta el fin su pedido: "quereme hasta el basta, amame hasta que duela".

** Guillermo Piernes, periodista, diplomático, escritor
* Bella muchacha con guitarra - Foto de Maciel


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