Poemas
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10/06/2026 00:00

Chivo Robacosechas
Rainer Pimstein **
En una tierra bondadosa, nadie le niega nada a nadie, incluso aceptaban la leyenda del chivo robacosechas, donde: si un campo amanecía desordenado y le faltaban algunos frutos, era producto de un ser mítico que venía de noche y se los llevaba para alimentar a sus hijos, y nadie se quejaba si tuvo una merma cuando la cosecha iba a ser abundante. Lo único que se les oía decir era: anoche me visito el chivo. Incluso se
sentían complacidos de haber compartido su cosecha con alguien que la llevaba para alimentar sus hijos, era como haber cumplido con la humanidad.
En todo pueblo hay personajes característicos. En nuestro campo existía un gran imitador del personaje de la leyenda. En este momento, nos referimos a un individuo que se las había ingeniado para obtener los frutos de la tierra en forma absolutamente gratis, sin ninguna participación en la producción de dichos frutos. Era una persona delgada y atlética, capaz de cruzar una cerca entre dos alambres de púa, sin hacer el menor ruido. Incluso se había dejado una barbita, para parecerse a un chivo.
Su táctica era salir de noche entre la una y tres de la madrugada, con un saco agrícola al hombro. En el saco cargaba unos huesos que les lanzaba a los perros, los que se callaban, mientras se entretenían mordisqueando los huesos. Entre los productos cosechados estaban: la yuca, el maíz, las sandias y melones, los frijoles, las arvejas, el ají dulce, los zapallos y hasta un par de gallinas si la situación lo ameritaba.
Una de las cosas que más llamaba la atención, era su gran hipocresía, cuando se encontraba con los dueños de la producción, era capaz de mantener una larga conversación, echar chistes y dar opiniones sobre cualquier tema...como si nada hubiera pasado. Esto ocurría porque era tal su habilidad de meterse en los campos ajenos y salir rápido, de modo que nunca había sido sorprendido infraganti, llevándose los productos, solo habían visto, a la distancia, un personaje de chivita, corriendo a gran velocidad, con un saco al hombro, ocultándose entre las negras sombras de la noche.
Finalmente los dueños no acudían a ninguna autoridad como un jefe civil o policía, porque en una tierra que iban a cosechar suficiente cantidad de sacos del producto, un saco no era nada significativo.
Un día llego un extranjero con dinero y compro una finca. Reforzó el cercado y sembró la parcela de maíz. La limpio de las malezas, la fertilizo, le aplico urea al florear, le hizo todos los cuidados recomendados para un buen cultivo y levanto una plantación que era la envidia del que pasara por allí. Las matas se veían limpias y cargadas con 2 y hasta 3 mamarotes de jojoto cada una.
"El chivo" cuando paso por ahí, dijo para sus adentros: este manjar no me lo puedo perder; esta misma noche vengo antes que cosechen y me quede sin nada.
Esa noche a las 3 de la mañana, salió con su saco de huesos, a paso rápido, escondiéndose entre los árboles, rápido llego al sitio y se metió a la bella plantación, con todo el apuro, arrancaba los poderosos frutos, en 5 minutos ya tenía el saco lleno. Estaba tan concentrado en su operativo, que, cuando se iba a echar el saco al hombro, la luz de la luna le mostro la figura del dueño de la finca apuntándole con una escopeta, acompañado de 2 perros sabuesos, grandes y silenciosos, pero dispuestos a atrapar una presa al menor aviso de su amo.
"El chivo" comprendió que no tenía escapatoria posible y saludo muy cortésmente a su prendario, diciéndole: Ud. me perdonara que me haya metido a su tierra a sacar este saco de jojotos, pero lo hice porque no tengo trabajo y debo alimentar a mi familia. El dueño de la plantación, quitándole el cerrojo a la escopeta, le contesto: si me lo hubiera pedido, le habría dado algo, pero Ud. me lo está robando, de modo que me
acompañará al puesto policial, allá verán que hacen con Ud. Para que no intente escaparse, lo llevare amarrado de las manos.
Con la misma cuerda de uno de los perros, fue amarrado el chivo. En la Policía le escucharon y estamparon la denuncia y dejaron al chivo en el calabozo.
A los 15 días el juez de 1a Instancia dictamino: el ciudadano Benito Coronel, alias "el chivo" debe pagar 2 años de cárcel y un día por robar un saco de jojotos de la finca del Sr. Bob Connoliesi Camino.
** Rainer Pimstein: ingeniero agrónomo, catedrático
* Chivo - Freepix.es
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