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Por qué Paris? - José Blanco

17/07/2020




Por qué Paris ?
Por José Blanco **
Tal vez por un banco de madera que existe en Champs Elisées, allá abajo, en un tramo con un amplio jardín arbolado, a la derecha de quienes suben hacia el Arco del Triunfo.
Las hojas jóvenes y verdes, algunas cayendo lenta y precozmente, envueltas en una brisa suave y cálida para un día de inicio de primavera.
Tal vez por el cielo. Azul y limpio, que recuerda a una vieja canción.
O tal vez por las lágrimas que brotaron de los recuerdos de otros tiempos y lugares.
Pero fue París. Primeros dias de abril, nuevamente.
No recuerdo su nombre. Creo que hice todo para olvidarlo. Pero recuerdo su rostro y su sonrisa franca, suave y cálida como la brisa de aquel dia de inicio de primavera. 
Era necesario sonreír, a pesar de las lágrimas, y agradecer los recuerdos y escuchar esa voz ronca y al mismo tiempo tan femenina y dulce.

- Voulez- vous quelque chose à boire, mon amour ? De vin ? 
La combinación perfecta: una copa de vino tinto bien oscuro, encorpado, una mirada firme, larga y profunda, y el silencio de los amantes.
Otra canción explota en mi cerebro.
 Abril en Paris. Tampoco recuerdo quién la cantó bien.
Ah ... Frank Sinatra. Ella Fitzgerald. Pienso en ambos, seguramente en ambos.
Y para arruinarla, Doris Day...
Había una frase que fue escrita para mí, seguro.
Premonitório.
- April in Paris. What have you done to my heart.?
Imposible escapar del destino, de sus trampas bien proyectadas, de sus señuelos. Siempre los mordemos con avidez y nos enganchamos. Nuestro corazón soñador y romántico nos ciega.
Que bueno...
Fue en el Louvre, mirando la sonrisa de Monalisa. Uno queda fascinado, preguntándonos quién fue la modelo. No era tan bonita. Ni sexy. Pero era Monalisa.
Ni siquiera merecío una cuadro grande, de un metro por sesenta centímetros.
El tipo no supo evaluar el potencial de la joven.
Me pasó lo mismo.

Ella estaba parada a mi lado, en silencio, mirando la misma imagen, tal vez con los mismos pensamientos.
No era tan bonita. Siquiera sonreía. Tampoco era sexy ni deslumbrante, como siempre deseamos. O soñamos. Pero tenía un perfume seductor, irresistible.
Me arriesgué:
- Chanel numéro cinco ? 
En respuesta, solo un asentimiento afirmativo.
- C´est irrésistible, insistí.

Entonces apareció la sonrisa...
¿Sabes lo que es un golpe mortal?
O un hiza, si fuera karate. El hiza es un golpe con la rodilla que te derriba y generalmente es el fin de la lucha.
Porque fue allí, en el silencio y la paz del Louvre, recibí un hiza.
Contraataqué irresponsablemente:
- Toi, pas le parfum ...
Sonriendo ella respondió:
- Merci, mais je suis marié.
- Mais cela empêcherait-il un verre de vin? , insistí
No se opuso ...
Caminamos hacia un bar al lado del museo, que tiene una terraza que da a la pirámide de cristales
A media tarde, un sol iluminnaba y calentaba la ciudad, y la gente caminaba tranquila y sonriente, como si la felicidad realmente existiera para todos.
Estaba feliz, seguro. Ese sentimiento machista de una conquista parisina un martes por la tarde, poniendo en práctica lo mejor de mi francés, orgulloso de mi coraje o mi irresponsabilidad. El verdadero seductor latino.
April in Paris. What have you done to my heart.?
Ella 40 años. El esposo, un diplomático francés con sede en Ginebra, dos hijos adolescentes de 15 y 11 años. Además de francés, hablaba inglés y español, gracias a Dios.
Ya había vivido en Lisboa y tenía una vida social muy activa y agotadora. Un matrimonio de 18 años, más por las apariencias, como es bastante común en el mundo de la diplomacia.
Ella provenía de una familia acomodada en la sociedad parisina y él era un hombre más simple, guapo y ambicioso, que luchó arduamente para alcanzar el puesto de segundo secretario en una importante embajada.
No sé por qué me sentí celoso.
- Jé ne veux pas savoir beaucoup sur ta vie, dije com cierta energia.
Ella simplemente se levantó y se alejó sin mirar atrás. Elegante, sexy, decidida.
Y olvidadiza ...

Sobre la mesa había dejado un encendedor Dupond de oro.
Tenía una grabación manuscrita en minúscula. Tuve que ponerme las gafas para poder leer lo que me puso aún más celoso.
 - Je t`aime. Jacques 
Locura. Idiota.Total y absolutamente sin sentido. 
Celoso?
De reirse. Ni siquiera recordaba su nombre. Hablaba tan rápido, como hablan los franceses, que en mi ansiedad ni siquiera lo registré.
- Mon nom est ...... ¿como? Creo que Madame dijo algo, tal vez tu apellido. Imposible de acordarse.
Siempre fui ansioso. Muy ansioso. Y, lo que nadie cree, inseguro.
Estaba absolutamente convencido que fue el fruto un embarazo indeseado. Es el tipo de cosa que marca un niño. Por más amor y afecto que luego recibe de los padres, esa marca nunca se apaga. Dicen que el bebé siente ese rechazo en el útero de la madre.
Debe haber sido así conmigo..
Y ella salió del bar sin decir nada, y sin mirar atrás, hizo que mi corazón se sintiera arrugado, dando saltos y casi queriendo detenerse.
Sentí mis manos sudorosas y calor en el rostro, que seguramente estaba enrojecido y bajé la cabeza avergonzado de mi mismo..
Fue entonces cuando vi el encendedor.
Una llama se encendió en mi corazón. Estaba seguro que volvería.
Llamé al camarero y pedí dos copas más de vino.
Y esperé ...
En unos minutos ella salió por la escalera, seria y elegante, caminando lentamente.
Sin decir nada, sin sonreír, se sentó a la mesa y tomo un sorbo de vino. Cogió el encendedor y prendió un cigarrillo.
Entonces dijo:
- J´aime Paris.
Estuvimos en silencio por unos minutos, sin siquiera intercambiar miradas. Solo probando el vino.
Noté que el color del lápiz labial coincidía con el color del vino y sus uñas. Y dejó la marca de sus labios en la copa.
Cambié las copas. Ella no pudo resistirse y sonrió.
- ´est comme si je t´embrassais.
Tomé la copa y bebí el vino muy lentamente, colocando mis labios en la marca de su lápiz labial, y cerré los ojos.
Ella tomó mi mano y dijo:
- Eres terrible ....
Y sonrió de nuevo.
Nos paramos de la mano mirando la plaza, con el reflejo del sol en los cristales de la pirámide oscureciendo un poco nuestra visión.
Luego habló de su infancia, de la casa en Normandía, y de cómo caminaba con su padre todos los días, a última hora de la tarde, a lo largo de un paseo que bordeaba un lago y reflejaba el sol, tal como aquel dia. 
Sus ojos se llenaron de lágrimas ... Y el silencio volvió.
Pedí la factura y nos fuimos con la naturalidad que solo tienen las personas puras.
Su mano era muy suave ...
Caminamos hacia el Arco del Triunfo sin ninguna prisa, y pude sentir su perfume en el aire.
- Pourriez-vous me rejoindrez pour dîner aujourd-hui, pregunté sin convicción alguna.
Ella sonrió y dijo: Vous parle de façon amusante....
-Toi aussi, dije.
Y continuamos en silencio durante dos cuadras, hasta que ella respondió, 
.- Je connai un bon restaurant à Saint-Germain-de-Prés.
Era su forma de decir que sí.
Como nunca decia no, construía oraciones que respondian sin el si y sin el no.
Buenos restaurantes en París están en casi todas las esquinas.
- Je dois rentrez à la Maison maintenant. À 8 heures chez Freddy. Rua de Seine, 54.... 

Antes de recuperarme, ella ya había desaparecido en la multitud.
Creo que me quedé en la acera, ciertamente con una sonrisa tonta, sin saber qué hacer ni qué pensar ...
Otra canción vino a mi mente ... - Love is in the air
Quien escribió esa canción fue um hombre llamado George Young, un escocés que vivía en Australia. Ha muerto.
La letra de la canción decía algo asi como: el amor está en el aire donde quiera que vayas ...
En ese momento sentí amor en el aire de Champs Elisées...
El corazón no piensa ... es ignorante. Te hace creer en una sonrisa y un perfume. Y soñar, flotar.
¿No era suficiente estar en París, beber un buen vino y tomar el vuelo de regreso?
Podría haber ido solo a Fredy, sentarme en el mostrador, y ver a los muchachos cocinar através del vidrio.
También podria haber dejado de ir al Louvre para mirar a Monalisa por cuarta o quinta vez.
O podría haber viajado a Nueva York para disfrutar del jazz en Dissy`s Club Coca Cola en el Lincoln Center. Siempre buena musica.
O incluso quedarmee en São Paulo e ir a All of Jazz.
Pero no, tenía que estar en París, en ese momento, mirando la sonrisa de Monalisa.
- Maintenant tu comprends pourquois Paris?
** José Blanco. Publicitário, golfista, soñador
Crédito Pintura - Watercolor John Salminen



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